HISTORIA DEL SALAZÓN

Podría decirse que el salazón es, ni más ni menos, que la primera técnica culinaria inventada por el hombre. Esta técnica comenzó a emplearse como procedimiento ‘conservador’, pues permitía a los alimentos perdurar en buen estado durante un mayor periodo de tiempo. Durante el proceso del salazón los alimentos sufren una deshidratación que, por un lado, impide la aparición de algunas bacterias (lo que prolonga su ‘comestibilidad’); mientras que por otro lado, su sabor y propiedades organolépticas en general se ven reforzadas. 

El origen de la salazón se remonta a los pueblos egipcios, fenicios, griegos y romanos. Estos últimos fueron los verdaderos difusores del tratamiento del alimento con sal, además de inventar el ‘garum’ –salsa elaborada con vísceras de pescados y sal–. No obstante, los egipcios ya recurrían a este método para almacenar y transportar alimentos perfectamente conservados. De igual manera, la salazón se ha ido perfeccionando a lo largo del tiempo, convirtiéndose en lo que actualmente conocemos, constituyéndose como un tipo de técnica gastronómica y de conserva muy típica del sureste español.